El oído de un niño

Los niños y la pérdida auditiva

El oído de un niño Los niños y la pérdida auditiva

Los niños y la pérdida auditiva

La mayoría de los niños puede oír desde el momento del nacimiento y esta habilidad es básica para desarrollar el lenguaje.

Aprendemos a hablar por imitación de los sonidos que escuchamos pero la sordera, en sus diferentes grados, también puede afectar al aprendizaje y a la comunicación. Aproximadamente, uno de cada 1.000 niños nace en todo el mundo con algún problema de sordera congénita en diferente grado así que la detección precoz es fundamental.

Oír y oír bien, dos cuestiones diferentes:
Un niño puede responder con acierto y escuchar algunos sonidos pero eso no significa que perciba con claridad todos los estímulos sonoros que tiene a su alrededor. Incluso, puede no oír en absoluto pero tener una inteligencia viva y ser capaz de interpretar correctamente otros lenguajes de apoyo que también usamos de forma habitual; no hay que olvidar que para comunicarnos utilizamos, por ejemplo, el lenguaje gestual, el de las miradas, el de las distancias o el postural que apoyan al oral y, a veces, poseen más fuerza expresiva que la palabra hablada.

Si nuestro cerebro no recibe bien el sonido o no lo recibe en absoluto porque en alguna de las partes del oído éste se pierde o no se capta de forma correcta nuestro aprendizaje será limitado.

La sordera conduce al aislamiento y, en el caso de un niño, afecta a su capacidad para aprender el lenguaje. Una habilidad que en los seres humanos se desarrolla en los tres primeros años de vida.

Es muy importante prestar atención a la audición de nuestro hijo pues puede verse afectada su capacidad de aprendizaje, comunicación o integración en la sociedad.


Especialistas en el desarrollo infantil. Siempre al lado de los niños con pérdida auditiva y sus familias.

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