Ewing Test
También se basa en la observación pero la clave está en los sonidos que se le proponen al niño.
Esta prueba se hace hasta los 12 meses y solo se emplean estímulos sonoros cotidianos como la voz, el sonido de un juguete, el sonido de un papel al arrugarse o al rasgarse, etcétera.
Esos estímulos se escogen teniendo en cuenta las frecuencias graves y agudas, y la intensidad (aproximadamente unos 35 decibelios).
















