Aprendiendo a Prevenir la Pérdida Auditiva Infantil

En la educación de los hijos, los padres deben volcarse con los cinco sentidos y, en especial, vigilar atentamente el sentido del oído, ya que la audición es la herramienta natural con la cual los pequeños consiguen perfeccionar el habla desde su infancia más tierna.

Los trastornos en su percepción auditiva que no se detectan y no se remedian a tiempo durante los primeros años de crecimiento pueden afectar seriamente a sus procesos cognitivos más básicos.

Así, durante esta etapa de su vida, la prevención de la pérdida auditiva juega un papel vital. Las buenas prácticas de higiene y cuidados del oído, junto a las visitas periódicas al pediatra, facilitan que podamos identificar las necesidades de los pequeños para poner en marcha medidas oportunas.

Algunos consejos sencillos para prevenir y evitar cualquier complicación auditiva y cuidar lo mejor posible los oídos de nuestro hijo son:

  • Proteger su cabeza y oídos del viento y el frío para evitar otitis.
  • No usar bastoncillos para limpiar sus oídos.
  • Evitar los espacios con mucho ruido, así como el exceso de ruido en nuestro hogar.
  • Durante el baño, vigilar que no le entre agua en el conducto auditivo; y después del baño, secárselos bien.
  • Es recomendable que escuchen la música a un volumen tolerable o que, en vez, usen auriculares con control de volumen o, en su defecto, que usen unos protectores auditivos para evitar que se dañe su oído innecesariamente.

 

Es importante mantener siempre nuestra atención al entorno que rodea al pequeño, pues algo tan simple como una infección, puede ocasionar una pérdida de audición permanente.

Asimismo, observad a vuestro hijo para valorar si oye bien siempre o si oye mal por temporadas.

Siempre que no se cumplan algunos de los requisitos que nos indiquen que nuestro hijo tiene una conducta auditiva normal, debéis acudir al otorrino para que valore y estudie vuestro caso.

Y, aunque tengáis en cuenta estos consejos, estad atentos si aparecen algunos de los siguientes síntomas en el comportamiento de vuestro hijo:

  • Sufre infecciones de oído con frecuencia.
  • No reacciona a los sonidos normales o a ruidos fuertes.
  • No nos entiende cuando le hablamos.
  • No nos mira cuando le llamamos por su nombre.

 

Ser autónomos para aprender a usar el lenguaje sin complicaciones garantiza a nuestros hijos un crecimiento saludable y una infancia enriquecedora.

Si no se activase el tratamiento específico a tiempo, el niño podría padecer hipoacusia que podría condicionar su aprendizaje escolar. Y es en la escuela donde los maestros y todo el entorno educativo, deben avisar de posibles alteraciones que detecten en la audición o en el desarrollo de sus alumnos como:

  • Retraso en el aprendizaje del lenguaje.
  • Mala pronunciación.
  • No adquisición de algunos fonemas.
  • Déficit de atención.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Problemas para socializar con otros niños.

 

En GAES Junior creemos que un seguimiento regular desde el principio de su vida ayudará a la salud y a la evolución académica de nuestros hijos.

 

Porque en el camino de la vida, es fundamental que padres, profesorado y especialistas de la audición ayudemos a los niños a crecer sanos, curiosos y felices.

 


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GAES Junior

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