¡Bienvenidos a la Reserva!

El pasado 27 de septiembre un grupo numeroso de nuestros Junior y sus familias estuvieron visitando el Castillo de Las Guardas, una reserva natural situada en la sierra norte de Sevilla donde los animales viven en su habitat natural.
Pasadas las 10 de la mañana, una vez juntos y hechas las presentaciones de rigor, los niños iniciaron su aventura: se fueron con los monitores hacia la zona del Far West a realizar los juegos que tenían preparados: tiro al arco y otros más.
Más tarde cogieron el tren, ¡¡un tren solo para ellos!! , que les adentró en La Reserva y les llevó hacia la granja. Allí pudieron estar un rato conociendo a los animalillos: ovejas, conejos, gallinas.
Después se reunieron en el anfiteatro para ver todo lo que eran capaz de hacer las aves rapaces, quienes nos demostraron ser capaces de hacer un montón de cosas gracias al amaestramiento de sus cuidadores.
Después, en el anfiteatro, y ya con sus familias, presenciamos un espectáculo de cetrería. El búho Lola y sus colegas nos dejaron con la boca abierta tras mostrarnos sus fantásticas técnicas de vuelo.
Seguidamente fuimos todos juntos, a ver los leones marinos y disfrutamos mucho con la variedad de peripecias que hacían; jugar con una pelota, bailar, saltar el aro dando un giro impresionante ¡menuda fortaleza y simpatía!
Llegó la hora de la comida. El Saloon del Far West estaba reservado para todo el grupo y la verdad, impresionaba verse allí. Parecía que nos habíamos transportado a unos cuantos años atrás.
Y ya con la barriga llena, corriendo a coger el tren que nos hizo el recorrido por toda la reserva. Ahora sí que íbamos a disfrutar de los animales.
Pudimos ver un montón de ellos y casi todos en libertad: camellos, llamas, cebras, jirafas, leones…
La mala suerte es que en medio del recorrido empezó a llover. Menos mal que íbamos bien cubiertos pero aun así, nos mojamos un pelín y hacía fresquito. El chaparrón fue impresionante al llegar a la estación, justo antes de marcharnos a casa, tuvimos que salir corriendo hacia los autocares. Eso sí, antes, una foto de grupo para despedir la jornada.

Fue un día lleno de experiencias, buena compañía y un gran aprendizaje para todos, sobre todo para aquellos que pudieron disfrutar, por primera vez, en compañía de otros niños y niñas que comparten algo más que sus audífonos o pérdida auditiva: comparten su amor por la aventura y la naturaleza.

Esperamos repetir muy pronto
¡Hasta el próximo encuentro!

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