Causas y factores de Riesgo de la Pérdida Auditiva

La pérdida auditiva puede darse en cualquier momento de la vida de un individuo: desde antes incluso del nacimiento, hasta la senectud, siendo esta última la etapa más conocida.

Las causas de la pérdida de audición y sordera se pueden dividir en dos: pérdida congénita y pérdida adquiridas.

 

Causas congénitas.

 

Pueden determinar la pérdida de audición en el momento del nacimiento o poco después. La pérdida de audición puede deberse a factores hereditarios y no hereditarios, o por complicaciones durante el embarazo y el parto.

Entre ellas se destacan las siguientes:

  • Bajo peso al nacer.
  • Nacimiento prematuro.
  • Rubéola materna, sífilis u otras infecciones durante el embarazo.
  • Falta de oxígeno en el momento del parto.
  • Uso inadecuado de ciertos medicamentos como amino glucósidos, medicamentos citotóxicos, antipalúdicos y diuréticos.
  • Ictericia grave durante el período neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido.

 

Causas adquiridas.

 

Pueden provocar la pérdida de audición a cualquier edad, en especial en etapas más vulnerables, como la infancia.

  • Algunas enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión y la parotiditis.
  • La infección crónica del oído.
  • La presencia de líquido en el oído (otitis media).
  • El uso de algunos medicamentos.
  • Los traumatismos acústicos, auditivos o craneoencefálicos.
  • La exposición al ruido excesivo o exposición a constantes niveles de sonido elevado.
  • El envejecimiento, en concreto la degeneración de las células sensoriales. (Células ciliadas)
  • La obstrucción del conducto auditivo producida por cerumen o cuerpos extraños.
  • Diabetes: aumenta en un 200% las probabilidades de desarrollar hipoacusia.

 

Factores de riesgo de la pérdida auditiva.

 

Existen algunos factores que pueden perjudicar o provocar la pérdida de células ciliadas y células nerviosas en el oído interno, facilitando así la pérdida auditiva en el individuo.

  • Edad: Con el paso del tiempo las delicadas estructuras internas del oído se van degenerando.
  • Exposición a ruido fuerte: Los sonidos intensos pueden dañar las células del oído interno. Sucede por una exposición continuada (realizar un trabajo ruidoso sin la protección adecuada o la escucha continua de música a un volumen elevado) o como consecuencia de un sonido fuerte en un corto periodo de tiempo, como el disparo de una escopeta o la utilización de fuegos artificiales.
  • Factores hereditarios: La configuración genética puede hacer que una persona sea más susceptible al daño en el oído por sonidos fuertes o tenga un mayor deterioro por la edad.
  • Algunos medicamentos: Determinados medicamentos ejercen sobre el oído un efecto nocivo transitorio o definitivo (medicamentos ototóxicos). Los antibióticos de la familia de los amino glucósidos como pueden ser la estreptomicina o la quinina.
  • Algunas enfermedades: Algunas enfermedades infecciosas, como la meningitis o el sarampión, que causan fiebres altas, pueden dañar las células de la cóclea.

 

Muchas de las causas de la sordera, tanto en niños como en adultos, son prevenibles, es por ello que es importante estar informado en cuanto a aquellos comportamientos que pueden facilitar la aparición de la pérdida auditiva a corto o largo plazo.

¡La prevención siempre es preferible a la cura!

 

Fuentes y enlaces de interés:

clinicbarcelona.org

gaes.es

 

 


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