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Cómo influye una pérdida auditiva en el desarrollo escolar de su hijo

Conocemos como deficiencia auditiva o hipoacusia la disminución del nivel de audición que supone la dificultad de captar algunos sonidos.

La hipoacusia puede ser reversible (pérdida auditiva conductiva) o definitiva (pérdida auditiva neurosensorial) y tiene niveles de severidad según el grado de pérdida. Se trata de una pérdida auditiva leve cuando no se registran los sonidos por debajo de 20 decibelios (dB) hasta 40 dB; hablamos de una pérdida auditiva moderada cuando no se advierten hasta que se registran desde los 40 hasta los 60 dB; se considera pérdida severa cuando no se detectan los sonidos hasta que alcanzan entre 60 y 85 dB; y, por último, hablamos de una pérdida auditiva profunda cuando no se perciben los sonidos que llegan a de 85 dB en adelante.

Todos estos tipos de pérdidas auditivas pueden interferir en el desarrollo académico de un niño, pues no le permite seguir con normalidad la totalidad del lenguaje hablado. Esto significa que pueden llegar a perder del 25 al 50% de las conversaciones en clase.

Las pérdidas auditivas leves son más difíciles de detectar que las pérdidas de mayor grado de severidad ya que las deficiencias que presentan los niños pueden confundirse con falta de atención o distracción en clase. Todo ello se traduce en un bajo rendimiento escolar y pueden llegar incluso a abandonar sus estudios debido a la confusión y frustración en su progreso académico.

Los niños con pérdida de la capacidad auditiva tienen más dificultad para aprender vocabulario, gramática, orden alfabético, expresiones del idioma, y otros aspectos de la comunicación verbal, que posteriormente se verán reflejadas por la dificultad en la adquisición de la lectoescritura.

Es importante insistir en que la disminución de la capacidad auditiva no afecta la capacidad intelectual ni la habilidad para aprender de los niños, pero al limitar la percepción de los sonidos, principalmente en la etapa de adquisición del lenguaje, se generan una serie de dificultades que se verán reflejadas a lo largo de su vida académica.

Las dificultades auditivas pueden ser detectadas y diagnosticadas por medio de pruebas realizadas por un otorrinolaringólogo o un audioprotesista. Algunas pérdidas auditivas se presentan desde el nacimiento y otras son adquiridas debido a enfermedades, infecciones, etc., por ello es importante realizar revisiones auditivas cuando se tengan antecedentes familiares o cuando se presenten algunos de los siguientes síntomas.

Por ejemplo:

? Dolor de oído
? Supuración
? El niño no responde a la llamada de sus padres
? Aumento o disminución del tono de voz
? Necesidad de subir el volumen o acercarse al televisor
? Retraso en el desarrollo del habla
? Mala pronunciación
? Bajo rendimiento escolar
? Inclinación de la cabeza hacia un lado constante.

La detección precoz ayuda a evitar males mayores y permite realizar acciones oportunas tales como tratamiento farmacológico, quirúrgico y/o adaptación de prótesis auditivas que permitan atenuar el impacto de la deficiencia en el niño y su desarrollo, no solo escolar, sino también social y familiar.

Consulte con su médico de confianza y acuda a profesionales expertos y calificados que le den información clara y veraz para el adecuado tratamiento de su/s hijo/s.

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