Consejos para proteger los Oídos de tus hijos este verano.

¡Ah, el verano! Momento de descanso, diversión, viajes, actividades y tiempo en familia.

Aunque la perspectiva de disfrutar de unas buenas vacaciones es lo que nos impulsa a planificar un verano completo, no debemos olvidarnos de cuidar también de nuestra salud y de la de nuestros peques.

Nuestros niños poseen un sistema auditivo más sensible que el de los adultos, es por ello que debemos extremas las precauciones. Por ejemplo, la excesiva y prolongada humedad, el ruido excesivo o los cambios de presión son algunos de los factores que pueden dañar los oídos de nuestros peques durante esta época del año. Y aunque los adultos no estamos exentos de padecer molestias, otitis o tapones de cera, normalmente son los niños los más vulnerables.

¡Atentos, papis y mamis! Mejor prevención que cura.

¿Qué podemos hacer para evitar que nuestros peques padezcan afecciones auditivas?

Estos sencillos consejos, os ayudarán a mantener las otitis, los tapones de cera y las molestias a raya.

 

  • ¡Un Chapuzón! Pero con tapones o moldes para el agua

Una medida muy eficaz para proteger el conducto auditivo de posibles gérmenes y así evitar la excesiva humedad en los oídos de nuestros niños.

Los moldes de baño garantizan la mejor protección de sus oídos en el agua. Además están fabricados a medida y son perfectos para niños, deportistas o niños con tendencia a padecer otitis. Los más adecuados son aquellos que se realizan a medida exclusiva para el oído del peque.

Una vez adquiridos, es importante manipular y conservar los tapones de manera higiénica, y desecharlos en caso de suciedad o deterioro.

Hay especialistas que aconsejan limitar su uso sólo a determinadas situaciones, y en su lugar vigilar el tiempo que el niño pasa dentro del agua para que éste no sea excesivo. Lo más recomendable es que, ante la duda sobre si usar o no tapones para el agua, vuestro pediatra, otorrino o nuestros especialistas en GAES Junior, os saquen de dudas.

 

  • ¡Oídos secos!

Con independencia de si se utilizan o no tapones, es fundamental secar bien los oídos del niño tras el baño, sobre todo si acostumbra a bucear, ya que este sencillo gesto puede prevenir otitis y diversas infecciones ocasionadas por la humedad. Se recomienda que el secado se realice tanto en verano, tras los baños en la piscina o el mar, como en invierno tras la ducha diaria.

Para hacerlo no necesitamos más que nuestro dedo envuelto con el extremo de una toalla con la que secaremos suavemente el pabellón auditivo externo, y por supuesto nada de usar bastoncillos ni ningún otro objeto que pueda introducirse en el oído.

Otro truco para extraer el agua que haya podido quedar dentro, es pedir al niño que ladee la cabeza y dé pequeños saltitos; así con cada oído. La presión ejercida por el salto hará que el líquido que haya quedado dentro salga con más facilidad.

 

  • El agua, lo más limpia posible.

Las infecciones de oído también pueden deberse a que el agua en el que nos bañamos no esté lo suficientemente limpia (sobre todo en estanques, pozas, ríos…), por lo que, como medida preventiva, lo mejor es evitar el baño en lugares con características poco higiénicas.

Asimismo, se recomienda evitar piscinas con excesiva afluencia de personas, ya que el PH varía considerablemente pudiendo poner en riesgo la salud auditiva y general del pequeño.

 

  • ¡Cuidado con las zambullidas!

Zambullirse de golpe en la piscina o el mar cuando hay profundidad, propicia la entrada de gran cantidad de agua de manera repentina al oído, y esto puede ocasionar problemas, ya no sólo por la humedad, sino por la presión ejercida en el tímpano. Es por ello por lo que los expertos recomiendan evitar tirarse al agua de manera brusca. ¡Al agua, poco a poco!

 

  • ¿Ruidos fuertes? No, gracias.

El verano es la época del año por excelencia en la que más se disfruta de fiestas populares, ferias, conciertos y festivales. Estos entornos se suelen caracterizar por la música y el ruido elevado (pirotecnia, atracciones de feria, altavoces…), por lo que se recomienda proteger los oídos de los niños para evitar problemas inmediatos o futuros, dado que el daño auditivo puede ser acumulativo. ¡Cuidado con ello!

Para evitar la exposición a ruidos muy fuertes, es importante mantenerse lo más alejado posible de dichos entornos. En caso de que ello no sea viable, existen protectores especiales que amortiguan la presión sobre el tímpano a la vez que nos permite mantener la atención de la música y otras personas.

 

  • Corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura.

El verano es una época muy calurosa, con lo que conlleva la utilización  de ventiladores y aire acondicionado, que en ocasiones genera corrientes de aire frío que inciden sobre el rostro y oídos provocando molestias, incluso resfriados.

Este aire a baja temperatura puede ocasionar dolores, por lo que entre otras recomendaciones, se aconseja mantener una temperatura constante de unos 22-24º, y que el aire no incida de manera directa sobre los peques. Además de ello, se recomienda colocar recipientes con agua para humedecer la estancia y así evitar la sequedad en el ambiente que pueda resecar las vías respiratorias.

Los cambios bruscos de temperatura también perjudican el sistema inmunológico de nuestros niños, haciéndolos vulnerables a bacterias y virus estacionales. Es por ello que se recomienda evitar permanecer mucho tiempo en sitios con fuerte aire acondicionado, o evitar mantener al pequeño mucho tiempo con el traje de baño después de una larga jornada en el agua.

 

  • Cambios de presión

El verano es también época de viajes, y con ello la presión típica de los trayectos en avión, subidas o bajadas por carreteras de montañas y similares.

Los niños suelen acusar con más intensidad que los adultos estos cambios de presión, y aunque el dolor dura apenas unos minutos y no tiene consecuencias a largo plazo, resulta bastante molesto.

Podemos ayudarles a aliviar las molestias poniendo en práctica algunos de estos sencillos consejos:

  • Ofrecerles agua con frecuencia para que traguen y se abran las trompas de Eustaquio.
  • Animarles a bostezar cuando sientan que el oído se ha taponado.
  • Si el niño es mayor, puede ayudarle masticar chicle.
  • Para niños más pequeños, el chupete puede ser un buen aliado.
  • En los viajes en avión, ponerse al bebé al pecho o darle biberón, especialmente en los momentos de aterrizaje y despegue.

 

El verano es, en definitiva, un momento en el que disfrutar, descansar y coger fuerzas para el resto del año, por lo que seguir estos sencillos consejos ayudará a que la salud auditiva de nuestros niños se mantenga protegida ante cualquier plan que tengamos en mente.

Pero si aun siguiendo estas recomendaciones, vuestro hijo/a da muestras de dolor, picazón o pérdida de audición, consultad de inmediato a vuestro pediatra.

 

Fuente: BebésyMás y GAES Junior.

 


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