Cuidar y proteger la Audición en la Infancia

Ciertos sonidos son beneficiosos para el oído de los niños. Algunos son capaces de potenciar y estimular la capacidad auditiva del bebé, desarrollándola de manera óptima.

Otros sonidos, sin embargo, no les hacen ningún bien a nuestros peques. No obstante, es importante tener en cuenta que los enemigos del oído de nuestros niños no son concretamente sonidos, sino que están relacionados directamente con el volumen y con la forma de escuchar dichos sonidos.

Es importante explicar que no es que existan sonidos buenos y sonidos malos, sino que existen sonidos que estimulan el oído del niño y otros que, por su volumen, pueden dañar su salud auditiva.

 

¿Cuáles son los amigos y enemigos del oído de los niños?

 

  • Amigos de la audición infantil:

Existen sonidos beneficiosos que ayudan a generar el sentido del ritmo en el niño, a organizar los sonidos de forma adecuada en el cerebro y a desarrollar la habilidad musical. Son todos los relacionados con los elementos de percusión como, por ejemplo, un tambor o un xilófono.

A todos los niños les gusta golpear y hacer sonidos mediante estos instrumentos musicales de percusión. Este habitual ejercicio, les ayuda a generar el sentido del ritmo. Es, además, es una excelente herramienta educativa.

 

  • Enemigos de la audición infantil:

El principal enemigo del oído de nuestros niños es la sobreestimulación del sistema auditivo. El oído del bebé es aún más sensible a la estimulación auditiva, y si nos sobrepasamos en la estimulación, podemos dañar un sistema que todavía está en desarrollo. A los niños hay que hablarles a un volumen normal, sin exceso de ruidos a su alrededor y siempre vocalizando bien.

Estimular a nivel de la palabra con normalidad es adecuado, pero nunca debemos poner ruidos por encima de la conversación, ni siquiera cuando nuestros niños son adolescentes.

 

¿Cómo podemos saber si el niño tienes un volumen en los auriculares correcto? Prueba hablándole cuando tenga los auriculares puestos con música. Háblale a un volumen normal a un metro de distancia. Él debería ser capaz de oír lo que le estés diciendo. Si no oye, es porque el volumen que tiene es excesivo y perjudicial para su salud auditiva.

Existen auriculares con control de volumen que ayudan a mantener a raya este tipo de malos hábitos. Una tranquilidad necesaria hoy en día cuando la audición de nuestros jóvenes parece estar más en riesgo.

 

Fuente: guiainfantil.com

 


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