#DíaSinRuido en el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido

El ruido es una consecuencia directa de cualquier actividad humana y tiene importantes efectos sobre la salud de las personas, en especial, sobre los niños, dado que son más sensibles a cualquier estímulo auditivo.

Estos efectos van más allá de los vinculados estrictamente a la audición, ya que tiene su repercusión en factores psicológicos y fisiológicos.

Las zonas donde hay más aglomeración de individuos o industria, suelen ser más ruidosas, que aquellas en las que la actividad humana se ve reducida. Es por esto que, las ciudades y núcleos urbanos, suelen ser las ubicaciones más ruidosas y perjudiciales para nuestros hijos, especialmente.

Dado este tremendo impacto del ruido en la salud, se celebra el Día Internacional de la Concienciación con respecto al Ruido, con el objetivo de sensibilizar, concienciar y disminuir los trastornos del ruido excesivo y tomar acciones preventivas para evitar sus efectos sobre la salud.

Según, la Organización Mundial de la Salud (OMS) “El 76% de la población que vive en los grandes centros urbanos, sufre un impacto acústico superior al recomendable y esto se refleja en su calidad de vida”.

Se calcula que en España son más de 9 millones de españoles los que conviven diariamente con niveles de ruido superiores a los 65 decibelios, que es el nivel máximo recomendado por la OMS. Alrededor de un 20% de la población española, incluido niños, está sometida a un nivel de ruido que puede afectar seriamente su salud.

 

Se identifican diferentes tipos de fuentes de ruido que se agrupan de la siguiente manera:

  • Fijas: Toda fuente de ruido diseñada para operar en un lugar fijo y determinado. Por ejemplo: Industrias.
  • Móviles: Vehículos en la vía pública.
  • Lineales: Carreteras, vías férreas y similares.
  • Conductuales: Comportamiento o práctica ruidosa, de una o varias personas, que atentan contra la tranquilidad de los vecinos o del propio hogar.

 

Problemas de salud derivados de ruido.

El ruido excesivamente fuerte daña los pequeños cilios que se encuentran en el oído medio, que son los que transmiten el sonido al cerebro a través del nervio auditivo. Este exceso de ruido puede ocasionar la muerte de estos filamentos evitando que el nervio capte la información del sonido y lo transmita al cerebro, ocasionando la pérdida leve o total de la audición.

 

Posibles consecuencias del exceso de ruido:

Consecuencias físicas y fisiológicas:

  • Pérdida auditiva.
  • El ruido en la gestación puede provocar pérdida auditiva en las frecuencias altas en el recién nacido.
  • Alteraciones en el ritmo cardíaco y respiratorio.
  • Dolores de Cabeza.
  • Náuseas.
  • Deterioro de la función cognitiva y de algunas respuestas endocrinas.
  • Alteraciones en el sueño.

 

Consecuencias psíquicas:

  • El ruido disminuye el rendimiento de niños.
  • Dificulta el aprendizaje del lenguaje.
  • Perjudica la memoria y la concentración.
  • Estrés y ansiedad.
  • Nerviosismo e irritabilidad.
  • Inestabilidad emocional y falta de autoestima.
  • Tendencia a la discusión y conflictos sociales.

 

Recomendaciones para evitar contribuir al exceso de ruido.

Cualquier gesto diario, por pequeño que sea, basta para prevenir la acumulación de ruido en nuestro entorno. Sensibilizar a los integrantes de la familia con respecto a la creación de un ambiente libre de ruido, será esencial para prevenir posibles efectos sobre su salud.

 

¿Qué podemos hacer?

  • Bajar el volumen de los aparatos electrónicos y escuchar música o la televisión a un volumen aceptable.
  • Evitar gritar o alzar la voz al conversar.
  • No tocar la bocina del coche ni hacer uso de juguetes o instrumentos musicales que contribuyan al exceso de ruido.
  • Realizar actividades más tranquilas y hacer uso del sistema de transporte público con el fin de evitar la contaminación acústica que ocasionan motores y similares.
  • Cerrar las puertas con cuidado, evitando dar portazos.

 

 

 

En el caso de acudir a ubicaciones donde el ruido puede ser excesivo, nunca os olvidéis de proteger los oídos de los más peques.

 

Recordad: ¡Prevención antes que cura!

Concienciemos a nuestro entorno de la importancia de mantener espacios libres de ruido. ¡Por un futuro sin pérdida auditiva!

 

Fuente: GAES Junior, Ambiente.gob y el Observatorio de Ruido y Salud GAES

 


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GAES Junior

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