Cómo enseñarles a Esperar sin que se enfaden

Ahora, con las vacaciones de verano, nuestros niños se muestran más ávidos de vivir experiencias que nunca. Suele mostrar inquietud por conocer sitios nuevos, por hacer cosas nuevas, por descubrir nuevos juegos… pero también se muestran más impacientes.

Como padres y madres, debemos lidiar con la falta de paciencia de nuestros hijos durante todo el año, pero dicha condición se acentúa más en esta época, pues pasamos más tiempo con ellos.

La frustración a la espera, la impaciencia, puede ocasionar que, el día a día, sea un auténtico infierno pues las rabietas y quejas se vuelven constantes.

Pero, ¿qué podemos hacer para “entrenar” la paciencia en nuestros niños?

Con estos sencillos métodos, bastará para comenzar a marcar una rutina de paciencia y control de la frustración en nuestros peques.

 

  • Enseñarle a Jugar Solo.

Nuestros niños han de aprender a jugar en soledad. Es divertido jugar acompañado, pero debemos mostrarle, desde las ventajas, lo emocionante que puede llegar a ser realizar casi cualquier actividad en solitario. Con ello podrán entretenerse en cualquier lugar y momento, además de desarrollar su imaginación y creatividad sin límites. Probad con rompecabezas, juegos de rol, invención de cuentos o búsqueda del tesoro, por ejemplo. Los resultados de este aprendizaje superarán todas las expectativas en poco tiempo.

 

  • Practicar una manera para No Interrumpir a los Adultos.

En muchas ocasiones, cuando los padres están hablando con otra persona, los niños interrumpen la conversación con alguna de sus exigencias. Cuando esto ocurre, un truco es enseñarle al pequeño que, si quiere decir algo, primero debe poner la mano en el brazo u hombro del padre o madre, antes que interrumpir. De esta forma, el adulto notará su interés y como respuesta, deberá tocar la mano del niño para hacerle entender que lo ha escuchado y que le atenderá lo más pronto posible. Esto es muy útil ya que, al mantener el contacto, el adulto le expresa al niño respeto y le muestra que no está siendo ignorado, ayudando así a evitar la excesiva insistencia por parte del peque.

 

  • Formas de Visualizar el Tiempo.

Los niños desarrollan el pensamiento abstracto a los 9 años pero, antes de eso, sus mentes funcionan de una forma más concreta y les resulta difícil distinguir 15 de 45 minutos. Para ellos, muchas veces, es la misma cantidad de tiempo y se frustran con facilidad cuando uno recurre a pedirles que esperen algunos minutos.

Para corregir esto, un niño debe aprender a visualizar el tiempo, a darle sentido dentro de un contexto que entiendan. Por ejemplo, en lugar de hablarle de horas o minutos, sería conveniente expresárselo de forma más gráfica aludiendo a frases y conceptos como “será cuando se haga de día” o “cuando el sol se oculte detrás de esa montaña”. Si pueden medir el tiempo de forma visual les resultará mucho más fácil la espera y, mientras, podrán dedicarse a jugar.

 

  • Juegos para lugares públicos.

Esperar es algo muy aburrido para ellos. Si os encontráis en lugares públicos, puedes desviar su atención con algún juego sencillo que no requiera ningún añadido salvo la observación e imaginación. Un ejemplo de un juego similar, sería algo así: Los participantes pedirán un deseo en voz alta y decidirán una característica (color, forma, letra) y la buscarán en los objetos de alrededor. El primero que encuentre 20 objetos (o el número que se decida) con esa característica gana y cumplirá su deseo. Claro, el deseo ha de ser algo simple de complacer. Ya sabemos cómo funciona la mente de nuestros niños.

Es un juego muy adictivo que permite ajustar las normas según la edad del niño. Además el padre o la madre no tendrá que estar activo en el juego ya que los niños contarán por dos. ¡Simple y entretenido!

 

  • La Espera para fechas especiales.

Aunque los niños aprendan a no interrumpir a los adultos y sepan divertirse solos, les cuesta mucho esperar fechas señaladas como Navidad o su cumpleaños. En estos casos, un calendario de adviento puede ayudar a aliviar la espera, o ponerle a dibujar o describir cómo le gustaría tener su tarta, o su día de cumpleaños. Cada día puede tener tarjetas, regalos o dulces, o puede realizar una actividad que le mantenga entretenido y que esté relacionado.

 

  • Nada de móviles ni tablets.

Muchos padres optan por tablets y teléfonos para mantener entretenidos a los niños mientras espera. Esto es un gran error. Aunque puede ser útil en ese momento, es contraproducente a largo plazo. Los niños que usan habitualmente la tecnología para entretenerse pierden la oportunidad de aprender a divertirse solos, construir un enfoque sostenido, desarrollar habilidades de comunicación y expandir sus intereses y creatividad. Se pueden usar los dispositivos digitales para un momento muy puntual, pero no es recomendable usarlo como “tranquilizador” del niño.

 

Si a pesar de ello, vuestro niño sigue manteniéndose constantemente impaciente, es recomendable volver a empezar y enfocarlo desde varios puntos de vista; siempre usando, como base, la comprensión de su etapa de desarrollo así como las virtudes y defectos que el peque pueda tener, para aprovecharlo en su aprendizaje de esa tan necesitada paciencia.

 

Fuente: rolloid.net

 


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