TITLE

DESCRIPTION

Estas vacaciones, ¡a jugar!

1. El juego del despertador. Para niños a partir de los 2 años.
Se trata de un juego en el que puede jugar un niño o varios. Estando todos en una misma habitación, un niño tendrá que salir fuera. Cuando ya no está dentro de la habitación, empieza todo: hay que programar un despertador para que suene a los dos o tres minutos y esconderlo, ya sea en un cajón, dentro de un mueble, detrás de una puerta, debajo del sofá, etc. Hay que tener en cuenta que tendremos que adaptar la dificultad del escondite a la edad del niño. Luego, llamar al niño para que entre y espere a que suene el despertador. El niño debe intentar encontrar el despertador siguiendo los sonidos que emite.
Este juego de estimulación simple entrena la capacidad auditiva y se puede jugar con niños muy pequeños.

2. La lotería auditiva. Con un poco de ayuda pueden jugar niños a partir de los 3 años.
Para este juego hay que preparar algunos materiales. Por un lado, hay que grabar o conseguir sonidos de varios ruidos, por ejemplo: un tambor, un silbido, un coche o una moto cuando arranca, una puerta que chirria al cerrar, un tren que se pone en marcha, el viento, las olas del mar, etc. Por otro lado, para cada sonido grabado, hay que buscar una imagen en revistas, Internet, etc. Las recortamos y pegamos encima de unas tarjetas blancas. Estas se reparten en el suelo, ¡y el juego ya está listo para empezar!
Ponemos la cinta con los sonidos grabados y el juego consiste en señalar la tarjeta que corresponde al sonido que se escucha en cada momento. El que primero la identifica correctamente, se queda con la tarjeta. El ganador es el que más tarjetas tiene al final.
En este juego, además de estimular la audición, los niños comprenden las relaciones y aprenden a memorizar.

3. Cambiando la intensidad. A partir de 3 años.
Para este juego necesitaremos un tambor o una pandereta. Tocamos el instrumento, primeramente suave, después más fuerte, y paulatinamente va aumentando la intensidad del sonido. Los niños deberán realizar movimientos al compás de la música: cuando el sonido es suave van caminando despacio, en la medida que aumente la intensidad del sonido, los niños van aumentando la velocidad. El que se equivoque debe situarse al final de la hilera, los más atentos serán los que queden delante.
Con este juego además de desarrollar la atención auditiva, los niños aprenderán a coordinar los movimientos y la percepción diferencial de la intensidad.

4. Parejas de sonidos. A partir de los 4 años.
Este juego también necesita de una previa preparación. Necesitaremos algunas cajitas de plástico que se puedan abrir y cerrar, como por ejemplo una caja vacía de Juanolas o el envase de plástico donde “se esconde” la sorpresa de un huevo Kinder, y materiales diversos como arroz, guisantes, piedras o arena. Luego, llenamos dos cajitas vacías con cada material y apuntamos el contenido de cada cajita en una etiqueta en la base de la misma.
Primero, agitamos una cajita tras otra para escuchar cada sonido. Después mezclamos las cajitas. El juego consiste en identificar las cajitas que llevan el mismo contenido a través de los sonidos que producen al agitarse. Los niños se concentran en lo que escuchan pero al mismo tiempo vinculan lo que escuchan con el del contenido de cada cajita, ¡así también fomentan la fantasía y la capacidad de combinar varias informaciones!

5. ¿Qué oíste? A partir de los 4 años.
Necesitaremos un biombo y varios instrumentos musicales. Detrás del biombo tocaremos los diferentes instrumentos y el/los niños deben adivinar en cada caso qué objeto produjo el sonido escuchado. Los sonidos deben ser claros y concretos. Este juego les ayudará también a ampliar su vocabulario y desarrollar el lenguaje oracional.

6. El tren ciego. A partir de los 5 años.
Este juego se realiza al aire libre y debe realizarse con un grupo grande de niños. Cada vagón estará formado por un determinado número de niños (entre 6 y 8). Los jugadores se vendarán los ojos y en fila colocan sus manos en los hombros o la cintura del que está delante. Cada vagón estará en una estación diferente. Cuando el moderador dé la señal, los vagones se desplazarán haciendo el sonido del tren: “Chuuu…Chuuu…” buscando los otros vagones hasta cruzarse o unirse. El juego es en silencio, sólo podrán emitir el sonido del tren.
Además de desarrollar la memoria auditiva sólo con el sonido del tren lograremos que el niño se ubique en tiempo y espacio y logre encontrarse con sus demás compañeros del otro vagón del tren.

¿Qué os parecen estos juegos? Esperamos que los encontréis entretenidos y útiles y, sobretodo, ¡que los pongáis en práctica estos días! 🙂

Fuentes: www.serpadres.es ; www.educrea.cl

Archivo