Fuegos Artificiales y El Oído del Niño

Fuegos artificiales: hermosas explosiones de colores y sonidos… pero que dañan los oídos de los más jóvenes.

Todos los sonidos contundentes e intensos, como los de los cohetes y fuegos artificiales, dañan los oídos de nuestros niños, especialmente de los recién nacidos y prematuros. Los daños están latentes sin importar que las exposiciones ocurran en el cielo (por fuegos artificiales) o en el suelo.

Y es que el trauma acústico por ruidos extremos, como los de los fuegos artificiales, causan en los niños, especialmente en los menores de cinco años, daños que pueden ser irreversibles.

En estos casos, lo ideal es no exponer a los niños a los ruidos intensos, puesto que es muy complicado conocer si el pequeño está perdiendo o no el sentido del oído. Una exhaustiva revisión auditiva puede precisar si hay daño y la extensión o grado de éste. En algunos casos, los niños mencionan que escuchan sonidos del tipo zumbidos, susurros o tronidos, pero no ocurre en todos los casos, a esos síntomas se le conoce como tinnitus.

No son sólo los Fuegos Artificiales, los gritos y la música a alto volumen también dañan los oídos de nuestros hijos.

Los cohetes y fuegos artificiales pueden alcanzar sonidos que van desde los 150-175 decibelios (dB) y es a partir de ruidos mayores a los 80 dB cuando ya comienza a afectar la audición.

En fechas señaladas, como las navideñas, no sólo los fuegos artificiales pueden perjudicar la audición de nuestros niños, sino cualquier ruido intenso, por ejemplo: los gritos de los padres también afectan los oídos, especialmente si son constantes en el hogar; asimismo, el ruido de los motores de los automóviles y aviones (para los que viven cerca de sitios con esos vehículos es necesario proteger los oídos), y también la música a un volumen alto.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la pérdida auditiva inducida por el ruido puede afectar muchos aspectos de la vida, pero en los niños el impacto es aún más importante: afecta la adquisición del lenguaje. Un niño que no escucha es complicado que hable, puesto que no oye los sonidos ni conceptualiza lo que significan las palabras. De esta manera, comenzarán los problemas de aprendizaje (lectura y escritura), y de conducta pues la ansiedad, autoestima y búsqueda de atención serán constantes.

 

Consejos para cuidar los oídos de nuestros hijos frente al ruido.

El Instituto de Oído, nariz y garganta de Estados Unidos recomienda a todos los padres que sigan algunas recomendaciones para evitar daños auditivos en nuestros hijos:

  • A ser posible, evitar exponerlos a la pirotecnia o, al menos, evitar que estén cerca o en la zona de mayor ruido.
  • Nunca limpiar sus oídos con hisopos, los oídos tienen un mecanismo natural de limpieza.
  • Controlarles el volumen de los auriculares para escuchar música, televisión o cuando practique con los videojuegos.
  • Utilizar protectores auditivos para el ocio que aíslan el ruido, en casos necesarios.
  • El ruido mientras más lejos, mejor. No permitir que jueguen cerca de bocinas, maquinaria pesada o equipo que haga ruido extremo.
  • Llevarlos al menos una vez al año al otorrinolaringólogo para que le haga una revisión completa.

No hay mejor forma de cuidar de su salud auditiva, que prevenir cualquier daño en su audición.

En estas fechas, reforzar su sistema inmunológico con una buena alimentación y protegerlo de los ruidos fuertes y los cambios de temperatura, es la mejor manera de protegerlos de cualquier posible pérdida auditiva.

 

¡Que nada os impida pasar un maravilloso fin de año en familia!

Fuente: bbmundo.com

 


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