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Gaes Junior te ayuda a compartir el tiempo con tus hijos.

Disfrutar y pasarlo bien es algo que a todos nos encanta, evidentemente y como es de sobra sabido, los reyes sin ningún tipo de duda a la hora de disfrutar son los niñ@s.
Para ellos el juego surge de forma totalmente natural, convirtiéndose en una herramienta vital para relacionarse, por lo que se convierte en un excelente motivo para hablar y escuchar, para trabajar las habilidades motrices, auditivas, comunicativas y sociales.
¿Qué aportamos a nuestros hijos cuando jugamos con ellos?
• Mejoría en el desarrollo físico. En pleno crecimiento, la actividad física reporta muchos beneficios a un cuerpo en desarrollo.
• Desarrollo del lenguaje. Comunicarse a través del habla o en lengua de signos es algo que mejora con la práctica. Los juegos les ayudan a poner nombre o signo a los distintos elementos, a entender y explicar las normas… a relacionarse.
• Aprender normas sociales. Una forma de aprender a relacionarse que les permitirá hacerse más adultos.
• Autonomía física y emocional. Estimula la confianza en sí mismos.
Así que, vamos a repasar algunos juegos en los que participar con nuestros niños.

Juegos de reglas:
Estos juegos se caracterizan por que necesitan de cierta permanencia en el lugar del juego así como cierto grado de concentración.
Tenemos los juegos de mesa (el parchís, las cartas, etc.), los juegos de preguntas y respuestas, (el ahorcado…), etc.
Tanto unos como otros son muy recomendables para adquirir conocimiento y acostumbrarse a respetar las normas del juego, a saber ganar, saber perder.

Juegos físicos:
Debido a la naturaleza inquieta de los pequeños, suelen ser sus preferidos y a la vez suelen ser los más sencillos.
Juegos como el “pilla-pilla”, las carreras, las canicas, etc., les permiten desarrollarse físicamente y poner a prueba sus capacidades.
Otra característica importante de estos juegos es la necesidad de relacionarse, se trata de juegos grupales en los que las interrelaciones que establecen los pequeños se convierten en vitales a la hora de desarrollar el mismo.
Un ejemplo juego físico muy divertido es el que os explicamos a continuación.

Nombre de juego: La Frontera
Tipo de juego: psicomotricidad.
Número de participantes: a partir de 10.
Edad / curso: preescolar en adelante.
Duración: 15 minutos en adelante.
Espacio: interior o exterior, pero amplio.
Objetivos: cooperación, desinhibición, atención, rivalidad.
Desarrollo: se coloca todo el grupo menos uno en un lateral de la zona de juegos. El que está solo se pone justo en medio y hará las veces de muro. Cuando el grupo intente pasar de un lado a otro él tendrá que agarrar a alguno o algunos compañeros que se incorporaran al muro. Poco a poco se irán poniendo más compañeros hasta que sólo quede uno, el ganador. El primero al que ha cogido es el que se la liga la siguiente partida.
Material: ninguno.
Normas: El primero en ser atrapado se “la ligarᔠen la posterior partida.
Todas las personas que estén formando el muro se podrán desplazar hacia delante y los lados dificultándoles el paso a sus compañeros.
En el desplazamiento hacia delante no podrán correr, tendrán que ir andando.
Si cogen a alguien y no están de la mano, no es válido.
Observaciones: es un juego que fomenta la astucia a la hora de elegir el momento exacto para que no me pillen, por qué sitio tengo más hueco…
Adaptaciones para NEE: no es necesaria adaptación.

Juegos tradicionales:
Por último, pero no menos importantes, están los juegos a los que hemos jugado todos, los que pasan de abuelas a madres, de madres a hijos: los juegos tradicionales.
Un ejemplo muy divertido es el de “El burro” que os explicamos a continuación.

Nombre de juego: “El burro”
Tipo de juego: Tradicional.
Número de participantes: Grupos a partir de 6
Edad/ curso: preescolar en adelante.
Duración: 10 minutos aproximadamente.
Espacio: interior.
Objetivos: fomentar la curiosidad, aumentar la desinhibición y la descentración, vuelta a la calma
Desarrollo: El adulto hace de madre y uno de los niños es el burro. El burro se coloca en el centro del círculo formado por el resto de los niños. La madre asigna a cada niño un color, y cuando dice el color, el correspondiente niño sale y le se le da un “suave coscorrón” al burro; si éste adivina quién ha sido, deja de ser burro.
Material: no es necesario ningún material.
Normas: la mamá elige quién se levanta a dar el “coscorrón” al burro.
Frases que animan el juego: “¿De dónde traes ese saco? Del molino. Pues llévatelo que no es mío (o si, y se queda como burro)”. No obstante se pueden cambiar las frases para animar el juego, así como los colores por animales.
Adaptaciones para NEE: para discapacidad auditiva, en vez de decir un color, sacar una tarjeta con ese color

Estos juegos son muy divertidos y crean un espacio de comunicación e interacción entre los participantes.
Con estas actividades podremos trabajar aspectos como el vocabulario, organización lingüística, descripciones, toma de turnos, cooperación y habilidades motrices, entre otras.
Estos juegos se recomiendan para niños de edad preescolar en adelante.

¡¡A disfrutar!!

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