Lectoescritura: cómo aprenden a leer y escribir los niños con sordera

Aprender a leer y escribir es fundamental para cualquier niño, pero mucho más si sufre de pérdida auditiva porque la lectura, por sus características de permanencia en el tiempo y en el espacio, la hacen especialmente adecuada para acceder al mundo de la cultura, la formación y el trabajo, el día de mañana.

Las ayudas tecnológicas como los implantes cocleares o audífonos, adaptados en edades más tempranas, favorecen el acceso al lenguaje y mejoran el desempeño general de los chicos.

El modo de acceder y desarrollar el código lectoescrito por parte de nuestros niños es vital en su desarrollo puesto que es un instrumento que les permitirá aprender a ser autónomos, a poder elegir su camino con menos necesidad de adaptación del medio y así evitar dependencias de todo tipo.

 

La escritura y la lectura.

 

La creación del sistema de escritura ha sido uno de los inventos más importantes del hombre. Nos ha permitido almacenar el conocimiento de los siglos, comunicar, comparar, transmitir ideas, conservar la memoria, categorizar el mundo… Muchos de los avances de la ciencia y de la tecnología no podrían haberse concebido sin la escritura y la educación tampoco podría imaginarse sin ella, ya que el dominio de esta herramienta nos permite aprender “a aprender”. El que se entiende y pone en uso este código es capaz de controlar su acceso al mundo de la cultura, la comunicación y la formación para el trabajo.

Las características de la palabra impresa de permanencia en el tiempo y en el espacio, la convierten en el instrumento por excelencia para completar y mejorar el desarrollo integral de todas las personas con sordera, incluido nuestros niños, que sufren aún más lo efímero de la comunicación oral. Algo que no escuchó bien, o una breve distracción al leer los labios del hablante, y el niño con pérdida auditiva perdió una oportunidad de aprender, de comprender y comunicarse. Por esto, y muchas razones más, es vital para nuestros niños el aprendizaje de la lectoescritura.

 

¿Cómo aprenden todos los niños a leer y escribir?

 

Aquellos quienes están familiarizados con los principios de la Terapia Auditiva Verbal, saben de la importancia del contexto familiar, como núcleo para promover y facilitar los aprendizajes de los niños aprovechando las situaciones cotidianas. Es por ello que vale la pena conocer el modo en que nuestros hijos van descubriendo y apropiándose de esta valiosa herramienta que es la lectura para facilitarles este camino de descubrimientos.

Todos los niños están en contacto con el sistema de escritura desde pequeños. Dependerá del uso que vea hacer de él en el entorno familiar para que se motive y comience la aventura de descubrirlo. Cuando los pequeños recién comienzan a interesarse por ella, todavía no diferencian «dibujo» de «escritura». Los padres muchas veces se preocupan porque «se equivoca» o «hace mal las letras», pero es parte del proceso en el que se sucederán muchos «errores constructivos» y se elaborarán variadas «hipótesis» que desde el punto de vista de los adultos parecen «ilógicas», pero que a los niños les permitirán ir construyendo y apropiándose de este sistema de comunicación.

 

  • Etapa presilábica:

Los niños de alrededor de 4 o 5 años pueden tener la hipótesis de que a las cosas grandes les corresponden palabras largas y a las cosas chiquitas, palabras cortas. Aún no hay correspondencia entre letras y sonidos. Los chicos reproducen rasgos que identifican como escritura, por ejemplo, ondas y curvas si están «escribiendo» en cursiva o formas cuadradas o redondeadas, separadas entre sí, si lo hacen en imprenta.

 

  • Etapa silábica sin valor sonoro estable:

Los niños se van dando cuenta de que la escritura es una forma de representar partes sonoras del lenguaje hablado. Pueden escribir una letra por cada sílaba de la palabra, aunque no son letras que pertenecen a esa palabra. Por ejemplo: para «pato» podrían escribir “en” o “tm” (una letra por cada sílaba); más adelante podrían escribir “ao” donde “a” representa la sílaba “pa” y la “o”, “to”. Pueden usar vocales y consonantes o bien sólo vocales o sólo consonantes.

 

  • Etapa silábico alfabética:

Los peques comienzan a incorporar más letras. Por cada sílaba, escriben más de una letra. Por ejemplo: para «Mariposa» podrían escribir “mipos”, “marpsa” o alguna otra combinación con las letras que va identificando.

 

  • Escritura alfabética:

Los niños ahora entienden que cada letra tiene su sonido y escriben la palabra con todas sus letras. Esto es progresivo y algunas veces se «olvidarán» de alguna letra. Es posible que se vea escritura en espejo, es decir que, en lugar de escribir de izquierda a derecha, lo hagan al revés (ejemplo: “asopiram” para “mariposa”), pero esto no debe preocuparnos ya que la direccionalidad es una cuestión cultural que se aprende, ya que si, por ejemplo, fueran niños israelitas escribirían de derecha a izquierda y si fueran chinos lo harían de arriba para abajo.

 

Pero la historia continúa…

A partir de aquí se enfrentarán al problema de la separación de las palabras y a sus dudas ortográficas, entre otras cosas.

Para llevar adelante conceptos de aprendizaje como éstos, significa que los maestros deberán formarse en esta línea, conociendo cómo construyen los niños estos conocimientos, aprendiendo a intervenir en los distintos momentos de este proceso, promoviendo situaciones de aprendizaje que los ayude y estimule a intercambiar ideas con otros compañeros para ir así avanzando en la construcción de la escritura convencional.

 

Por último, es importante que recordemos lo siguiente:

  • El niño aprende lo que su contexto le brinda. Si no ve leer a sus padres y emplear este código en sus diferentes usos, el niño tendrá menos oportunidades y estímulos para conocerlo.
  • La hora del cuento es una buena oportunidad para relacionarlos con la lectura, pero sin olvidar que leer no sólo sirve para saber más. Leer por puro placer es otra forma de comunicarse, ampliar nuestros horizontes, crecer…
  • El escribir mensajes para los que no están, para aquellos que están lejos, para recordar cosas, hacer listas de compras o de amigos que vamos a invitar, son algunos de los tantos usos que hacemos del código lectoescrito, aprovechar las situaciones que se nos presentan en la vida diaria permitirá un acercamiento a la lectura más natural e interesante para el niño, con más sentido que una mera exigencia escolar.
  • Los dispositivos auditivos digitales adaptados a los niños desde muy pequeños, les brindan más oportunidades de desarrollar el lenguaje antes de ingresar a la escuela, facilitando así su óptimo desarrollo.

 

Sin embargo, es importante hacer hincapié en la necesidad de una mejora en la enseñanza de la lectoescritura tanto para niños en general, como para aquellos que sufren una pérdida auditiva. Aprender a leer y escribir, es uno de los momentos más importantes de la vida de una persona, y es fundamental poder facilitar el aprendizaje de tan vital herramienta.

 

Fuentes y enlaces de interés:

integracion.implantecoclear.org

institutodelasordera.cl

mihijosordo.org

 


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GAES Junior

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