El Ruido y la Pérdida Auditiva

La pérdida auditiva inducida por ruido es permanente y se produce por una exposición prolongada a altos niveles de ruido. La audición, sobre todo la de nuestros niños, se deteriora gradualmente debido a la exposición al ruido del entorno o derivado de sus rutinas o malos hábitos. Esta pérdida de audición se conoce como hipoacusia por exposición a ruido y suele ser frecuente, además de comenzar a edades tempranas, sobre todo en la adolescencia.

 

La exposición a ruidos excesivamente altos es una de las causas más comunes de la pérdida de audición.

 

Este tipo de pérdida se produce un daño en las células ciliadas del oído interno debido a la exposición a ruidos altos. En consecuencia, se reduce la capacidad de las células ciliadas de recoger y transmitir los sonidos al cerebro. Por tanto, esta sería una pérdida de audición es un tipo de pérdida de audición neurosensorial.

 

Día de la Concienciación sobre el Ruido.

 

El ruido es un problema de salud pública que debe ser atendido por la sociedad en su conjunto. La contaminación acústica afecta a las personas, especialmente niños, mientras duermen, o inconscientemente mientras ejercitan cualquier actividad, pero también afecta al desarrollo del organismo y a todos los órganos, en muchos casos sin ser conscientes de ello. Es por eso por lo que, desde 1996, existe un Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, para sensibilizar y concienciar a las personas, adultos y jóvenes, sobre la existencia de este problema que afecta, sobre todo, a quienes viven en entornos urbanos.

 

Síntomas de la pérdida auditiva por ruido.

 

Puede presentarse de dos maneras:

  • Repentina (pérdida auditiva súbita): tras una exposición a algún ruido muy alto, como puede ser el de una explosión o algún otro tipo de estridencia. En estos casos es posible notar de forma clara que se ha perdido parte de la audición.
  • Gradual: como resultado de una exposición prolongada al ruido, ya sea en el entorno laboral, escolar o de ocio. Cuando el desarrollo de la pérdida auditiva inducida por ruido es de tipo gradual se hace más difícil advertirla.

 

Entre los síntomas y signos de la pérdida auditiva infantil por ruido, así como ya ocurre en el caso de otros tipos de pérdida auditiva, destacan los siguientes:

  • El niño tendrá dificultades para comprender lo que otros dicen. Creerá que murmuran, en vez de hablar con normalidad.
  • Le costará oír la voz de otros niños y las voces femeninas, por la frecuencia de onda y los tonos de estos grupos.
  • Aparecerán obstáculos a la hora de escuchar lo que se dice en clase o en reuniones.
  • En caso de haber ruido de fondo, el niño tendrá más dificultades para poder oír nítidamente.
  • En su comportamiento, se notará que oye la música o la TV a volúmenes más elevados de lo normal.
  • Puede que, en ocasiones, el niño hable gritando excesivamente.
  • Es posible que sientan dolor físico al verse expuestos al ruido.

 

Es posible que esta pérdida auditiva venga acompañada de tinnitus o acúfenos (pitidos, zumbidos o silbidos en los oídos).

 

La pérdida auditiva inducida por ruido es permanente y no tiene cura.

 

 

Causas de la pérdida auditiva por ruido.

 

Se produce por dos tipos de sonidos:

  • Exposición a sonidos excesivamente altos durante largos periodos de tiempo: En el entorno escolar o al escuchar música alta en conciertos o a través de auriculares, o juguetes que sean muy ruidosos.
  • Exposición a un ruido agudo, repentino y de gran intensidad como el producido por fuegos artificiales, las sirenas o explosiones.

 

Proteger a nuestros hijos del ruido.

 

Además de reducir el volumen de todos sus dispositivos electrónicos, es conveniente que vigilemos sus rutinas y que reduzcamos nosotros mismos, nuestros niveles de ruido: al hablar, al ver la TV, al realizar las labores del hogar, etc.

  • En caso de estar en un entorno ruidoso por necesidad, proteger sus oídos con protectores auditivos.
  • Evitar, en la medida de lo posible, entornos con ruido excesivo: conciertos, aglomeraciones, fiestas ruidosas o con altos niveles de volumen de música.
  • Evitar gritar y alzar la voz al comunicarnos.
  • Disfrutar del silencio que aporta los entornos naturales.
  • En la ciudad, insonorizar las estancias del ruido exterior.

 

Tratamiento.

 

Cuando la exposición al ruido deteriora las células ciliadas del oído interno, el daño sufrido es permanente y las células ciliadas no se pueden recuperar. Es por ello que esta pérdida auditiva no tiene cura y se suele tratar con el uso y adaptación de audífonos.

 

En caso de sospechar de pérdida auditiva en vuestro niño, consultad con el pediatra y, tras el informe del especialista, podéis pedir cita directamente en nuestros Centros GAES IAI, a través del formulario de Solicitud de Cita o a través del teléfono de Atención al Cliente 900 835 707.

 

 

Más enlaces de interés:

«Fuegos Artificiales y el Oído del Niño» – GAES Junior

«Causas y Factores de Riesgo de la Pérdida Auditiva» – GAES Junior

«¡Cuidado! Juguetes Ruidosos” – GAES Junior

 

 

Fuentes:

diainternacionalde.com

medlineplus.gov

hear-it.org

gaesjunior.com

 


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