Un sábado soleado con los Juniors en Mallorca

El pasado 11 de octubre pudimos disfrutar de un día muy caluroso, envueltos en los parajes mallorquinos de la Sierra de Tramuntana, muy cerquita de Calvià, junto a algunos de nuestros Juniors y sus familias.
Una vez hechas las presentaciones, Alberto y Noemí, nuestros monitores, se llevaron a todos los niños a realizar el taller de pan artesanal. Manos limpias y, ¡a por ello! Claramente divididos, las chicas y los chicos, todos se enfrascaron en la tarea que tenían que hacer. Harina, agua, y a mover bien fuerte. Cada uno le dio la forma que más le gustó: una bolita, un churrito, un fantasma y hasta una cara gigante, obra de la artista Lucía.
Cuando el pan estuvo preparado para meterlo en el horno y de nuevo con las manos limpias, todos fueron a la pista americana. Ahora tocaba demostrar su forma física y preparación superando algunos obstáculos. De manera natural, los mayores se hicieron cargo de los más pequeños y, en parejas, fueron superando todas las pruebas. Fue muy divertido, aunque hay que confesar que algunos hicieron algunas trampas, otros demostraron algo de miedo y les costó enfrentarse a algunos obstáculos.
Una vez que todos los equipos superaron las pruebas y antes de ir a comer, fuimos a la zona de la piscina. Alberto nos hizo repetir todos sus movimientos de manera muy divertida y de pronto….¡¡peste!!.y todos a salir corriendo hacia el otro extremo del jardín. Y quién fue tocado por él, le tocaba formar parte del equipo central y recuperar a otros Juniors para unirse a ellos.
Después ¡todos a comer! Unas grandes bandejas con macarrones y pollo saciaron el hambre de nuestros pequeños, que habían gastado tantas energías en los juegos de la mañana que devoraron los platos sin dejar ni rastro de la comida.
Mientras, los padres disfrutaron de nuestra comida y un poco de sobremesa, donde pudieron hablar con las otras familias y compartir todo tipo de inquietudes y experiencias. Aprendimos de ellos, pues estos momentos nos permiten conocer más a las familias a lo que se enfrentan en el día a día.
Y cuando ya estábamos todos listos, con la barriga llena, hicimos una ruta final, todos juntos, para ver a los animales de la granja. Cabras, avestruces, caballos, cerdos…todos estaban esperándonos para ser acariciados, y la verdad es que no se pudieron resistir a nuestras carantoñas.
Llegó el momento de marcharnos y, aunque a muchos de nuestros Juniors les costaba despedirse de los animalillos, debíamos irnos. Era el final de un gran día soleado del mes de octubre en que nos llevamos grandes amigos, un gran aprendizaje y el placer de haber compartido un día con más niños y niñas con pérdida auditiva pero, al fin y al cabo, todos iguales y felices juntos.

Estamos deseando volver a vernos y repetir esta gran experiencia.
¡Hasta pronto, familias!

Archivo