Cómo proteger los oídos de los niños en verano: guía práctica
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Publicación 13-07-2026
El verano es la época del año en la que los oídos de los niños están más expuestos al riesgo. Piscinas, mar, petardos y horas de música con auriculares pueden afectar su salud auditiva, a veces de forma permanente. La buena noticia es que, con unos hábitos sencillos, es posible disfrutar del verano sin sobresaltos.
En esta guía encontrarás lo esencial para proteger los oídos de tus hijos esta temporada: los riesgos más comunes, qué señales debes vigilar y cuándo conviene consultar a un especialista.
Por qué el verano es la temporada más exigente para los oídos infantiles
Durante los meses de verano se combinan varios factores que aumentan la exposición auditiva: más horas en el agua, más tiempo de ocio con auriculares y una exposición frecuente a ruidos intensos como petardos, ferias o conciertos al aire libre. El oído de un niño es especialmente sensible y algunos de los daños que pueden producirse, en particular los causados por el ruido, son irreversibles, tal como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su campaña Escuchar sin riesgos. Por eso, conviene empezar por los riesgos que más suelen aparecer en esta época.
Los principales riesgos auditivos del verano en niños
Agua en los oídos: otitis de verano y hongos
La otitis externa —conocida popularmente como "otitis de piscina"— es una infección del conducto auditivo externo causada con frecuencia por bacterias presentes en el agua. Aparece cuando el conducto auditivo permanece húmedo durante periodos prolongados, lo que facilita la proliferación de gérmenes como Pseudomonas aeruginosa, uno de los patógenos más frecuentes en este tipo de infecciones. También pueden producirse infecciones fúngicas (como la otomicosis) en condiciones de humedad similares.
Síntomas a vigilar:
- Dolor de oído que empeora al tocarlo o al masticar.
- Picor o sensación de oído taponado.
- Supuración o líquido que sale del oído.
- El niño se muestra más irritable o apático de lo habitual.
Si aparece alguno de estos síntomas, es importante acudir al pediatra para que valore el caso. No apliques gotas en el oído sin prescripción médica y evita la piscina mientras dure el tratamiento.
Puedes leer más sobre la otitis de verano, cómo prevenirla y tratarla, en nuestra sección de enfermedades del oído en niños.
Zambullidas y presión en el tímpano
Zambullirse de golpe en el agua puede provocar una entrada brusca de agua y presión en el conducto auditivo externo que, en algunos casos, puede afectar al tímpano. Animar a los niños a entrar al agua con cuidado, en lugar de tirarse de cabeza, reduce significativamente este riesgo.
Ruido: el riesgo invisible
El daño auditivo provocado por el ruido es acumulativo e irreversible. Las fuentes de ruido más habituales en verano son las que conviene vigilar más de cerca:
- Petardos y fuegos artificiales: pueden superar los 140 dB, muy por encima del umbral seguro. Esta intensidad de ruido de impacto es extremadamente alta y puede causar daños auditivos inmediatos, incluso con una sola exposición.
- Atracciones de feria y conciertos al aire libre. Ambientes en los que el ruido suele superar los niveles recomendados, lo que exige protección, especialmente para los más pequeños.
- Auriculares a volumen alto: el uso prolongado a volumen elevado (superior a 80-85 dB) es, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de los factores más frecuentes de pérdida auditiva irreversible en jóvenes.
La regla general es: si desde fuera se escucha la música de los auriculares de tu hijo, el volumen es demasiado alto. Además, los especialistas recomiendan seguir la regla del 60/60: no superar el 60% del volumen máximo del dispositivo y limitar el tiempo de uso a 60 minutos seguidos, una práctica alineada con las recomendaciones de escucha segura de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para saber más sobre cómo proteger la audición de los adolescentes frente al ruido, visita nuestra página sobre protección auditiva en adolescentes y sobre la pérdida auditiva por ruido en niños y jóvenes.
7 hábitos para cuidar los oídos de tus hijos este verano
1. Usa tapones de baño adaptados
Si tus hijos van a pasar tiempo en la piscina o en el mar, especialmente si tienen tendencia a sufrir infecciones de oído, los tapones de oído a medida para el agua son la mejor protección. Los tapones estándar del supermercado no siempre se ajustan bien al conducto de un niño. En GAES Junior fabricamos moldes a medida en una cita de menos de 15 minutos, adaptados exactamente al oído de cada Junior.
2. Seca bien los oídos después del baño
Después de salir del agua, inclina suavemente la cabeza hacia cada lado para ayudar a que el agua salga del conducto auditivo. Seca con cuidado la zona exterior de la oreja con una toalla, sin introducir nada en el oído. Mantener los oídos secos es una de las medidas más sencillas y efectivas para prevenir las otitis de verano.
3. Evita los bastoncillos en el interior del oído
Los bastoncillos eliminan la capa natural de cerumen que protege el conducto auditivo frente a los gérmenes. Úsalos solo en la parte externa de la oreja, nunca en el interior del conducto auditivo.
4. Modera la exposición al ruido
Aleja a los niños pequeños de la pirotecnia o ponles protectores auditivos. Si vas a una feria o a un concierto, los protectores auditivos para niños son una opción muy recomendable. Con los adolescentes, establece límites claros de volumen y de tiempo de uso de los auriculares.
5. Controla el volumen de música y pantallas
Aprovecha las funciones de control parental del teléfono o tablet para establecer un volumen máximo. El daño auditivo por exposición sonora puede tardar años en manifestarse, pero se está produciendo desde mucho antes.
6. Evita introducir objetos en el oído
Juguetes, palitos, arena, horquillas… Cualquier objeto en el interior del oído puede lesionar el conducto auditivo o el tímpano. Es un hábito especialmente importante en los niños pequeños.
7. Entra al agua con calma, sin zambullidas bruscas
Sobre todo con niños más pequeños, fomenta la costumbre de entrar al agua despacio para evitar la presión brusca en los oídos.

Si tu hijo usa audífonos: cuidados específicos en verano
Los niños y adolescentes que usan audífonos necesitan precauciones adicionales durante el verano:
- Agua y humedad: la mayoría de los audífonos infantiles modernos tienen protección contra el agua, pero conviene retirarlos antes de nadar o ducharse y guardarlos en un lugar seco. Consulta con tu audioprotesista el nivel de resistencia al agua de los audífonos de tu hijo.
- Arena y polvo: la arena puede obstruir los micrófonos. Protege los audífonos con una funda específica en la playa y limpia los micrófonos al final del día.
- Calor: evita dejar los audífonos en lugares muy calurosos (guantera del coche, toalla al sol). Las altas temperaturas pueden dañar las baterías y los componentes electrónicos.
Cuándo acudir al especialista
Aunque muchas molestias de oído en verano se resuelven solas o con el tratamiento indicado por el pediatra, hay señales que conviene no ignorar porque pueden indicar que hace falta una revisión.
- Dolor de oído persistente durante 24-48 horas.
- Fiebre acompañada de dolor de oído.
- Pérdida de audición o sensación de oído tapado que no mejora.
- Supuración o líquido oscuro que sale del oído.
- El niño deja de responder a los sonidos con normalidad.
Ante cualquier duda, lo más seguro es acudir al pediatra o a un especialista. Si observas cambios en la forma en que escucha tu hijo —responde menos, sube el volumen de la tele, pide que le repitas las cosas—, puede ser un buen momento para hacerle una revisión auditiva. En GAES Junior realizamos pruebas de audición para niños y adolescentes de forma completamente gratuita, adaptadas a cada franja de edad.
Preguntas frecuentes sobre el cuidado de los oídos en verano
¿Es normal que a los niños les duela el oído después de ir a la piscina?
No es normal, aunque sí es frecuente. Si el dolor aparece entre uno y dos días después de bañarse en la piscina, puede ser señal de una otitis externa. Consulta con el pediatra para que valore el caso y prescriba el tratamiento adecuado.
¿Los tapones de baño son necesarios para todos los niños?
No todos los niños los necesitan, pero sí son muy recomendables para quienes tienen tendencia a sufrir otitis o tienen el conducto auditivo estrecho. Si tu hijo ha tenido otitis más de una vez, habla con su pediatra u otorrinolaringólogo, quien podrá orientarte. En GAES Junior podemos fabricar tapones a medida para el baño.
¿A qué volumen pueden escuchar música los niños con auriculares?
La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su iniciativa 'Make Listening Safe', recomienda seguir la regla del 60/60: no superar el 60% del volumen máximo del dispositivo y limitar el tiempo de uso a 60 minutos seguidos. Por encima de 85 dB durante periodos prolongados, el daño auditivo puede ser permanente.
¿Los petardos pueden dañar el oído de un niño?
Sí.Los petardos y fuegos artificiales generan picos de sonido impulsivos que pueden superar los 140-150 dB. Según los consensos internacionales (OMS, SEORL-CCC), la exposición a ruidos de impacto superiores a 120-140 dB puede causar un trauma acústico inmediato y daño auditivo permanente. En niños, es imprescindible mantenerlos alejados de la pirotecnia o, si es inevitable, utilizar protectores auditivos homologados de alta atenuación.
¿Puedo usar bastoncillos para limpiar los oídos de mi hijo después del baño?
No en el interior del conducto auditivo. Los bastoncillos eliminan el cerumen protector y pueden empujar la suciedad hacia el interior. Para secar el oído tras el baño, basta con inclinar la cabeza y secar suavemente el exterior con una toalla.
¿Qué hago si a mi hijo se le mete agua en el oído y no sale?
Inclina la cabeza hacia el lado afectado y da unos saltitos suaves. Puedes secar el exterior con una toalla. Si la sensación de oído tapado persiste más de 24 horas o aparece dolor, acude al pediatra.
Este verano, que los oídos de tus Juniors no sean el precio de la diversión. Con unos hábitos sencillos y la orientación de nuestros especialistas, pueden disfrutar de la piscina, las fiestas y la música sin riesgos para su salud auditiva.