Pérdida auditiva en bebés: Detección precoz y pruebas auditivas

La detección precoz de la pérdida auditiva infantil es vital para el desarrollo natural del recién nacido.

La pérdida auditiva en bebés recién nacidos, más común en prematuros

Ciertas situaciones, como cuando hay antecedentes familiares de sordera, se padecen algunas infecciones o se administran determinados medicamentos durante el embarazo, aumentan el riesgo de que el bebé pueda padecer una pérdida auditiva de diversa consideración. También tienen mayor riesgo de sufrir sordera los niños prematuros, los que nacen con bajo peso y aquellos que han tenido problemas durante el parto o tras el nacimiento.

Los bebés de menos de 1.500 gramos al nacimiento tienen mayor riesgo de padecer diversos grados de sordera, y no existe una sola causa para ello.  Más bien se debe a la acción conjunta de algunos de los siguientes factores de riesgo:

  • La propia inmadurez, que no permite el desarrollo normal y la maduración del sistema auditivo y sus conexiones nerviosas.
  • Las infecciones (meningitis, otitis) y las lesiones cerebrales.
  • Algunos medicamentos que pueden dañar al oído (ototóxicos), pero que son fundamentales para resolver determinadas enfermedades.
  • Las deformidades de la cara, típicas de los prematuros o bebés con algún síndrome, que pueden facilitar que padezcan otitis u otras infecciones.

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La importancia de la detección precoz de deficiencias auditivas

La detección precoz de cualquier deficiencia auditiva en los más peques, debe diagnosticarse lo antes posible, dado que cuanto antes se inicie el tratamiento, más óptimo su desarrollo será. Antes de salir del hospital, al recién nacido se le realizarán las primeras pruebas, pero, el bebé, nos puede dar algunas señales previas que nosotros deberemos conocer con antelación para poder actuar con premura.

Detectar precozmente la existencia de posible pérdida auditiva en el bebé es muy importante para diagnosticar el problema y para poder aplicar un tratamiento que favorezca no solo su capacidad auditiva, sino también el desarrollo de su lenguaje y facilite la óptima integración en su entorno.

Posibles signos de pérdida auditiva en el bebé

Los problemas auditivos pueden aparecer cuando uno menos se lo espere, es por ello que es fundamental que, como padres, estemos atentos ante cualquier señal de pérdida auditiva en nuestros hijos. Si sospecháis que vuestro pequeño puede tener pérdida auditiva, acudid al pediatra, quién le realizará una exploración completa y os remitirá al especialista si lo considera oportuno.

¿Qué nos puede hacer sospechar que nuestro pequeño sufre alguna pérdida auditiva? Vuestro bebé responderá de formas diferentes ante los estímulos auditivos, y conforme vaya creciendo se observan signos en su desarrollo del lenguaje. Es importante siempre la observación en detalle y consultar con vuestro pediatra cualquier duda que tengáis con respecto al óptimo desarrollo sensorial y del habla de vuestro hijo.

Durante el primer año (3 a 12 meses)

Signos durante el primer año

  • No reacciona ante sonidos fuertes, ya sea sobresaltándose o cambiando la succión en respuesta a éstos. Por ejemplo, la caída de un objeto pesado, el sonido de una puerta que se cierra de golpe, etcétera.
  • No reconoce el cambio de tonos del habla sonriendo ni reconoce la voz de sus padres para calmarse, y en especial no gira la cabeza para mirar en la dirección del habla o el sonido.
  • No emite ningún sonido o balbuceo cuando se queda solo o está jugando con alguien.
  • Deja de balbucear o los balbuceos pasan a ser gritos de alta frecuencia (entre los seis y los ocho meses).
  • No disfruta o reacciona con juguetes que emiten sonidos o con juegos como el "cu-cú" o las "palmitas".
  • A partir de los 6 meses no juega con sus vocalizaciones imitando las del adulto ni comprende palabras que deberían serle familiares.

De 1 a 2 años (12 a 24 meses)

Signos de deficiencias auditivas de 1 a 2 años

  • El bebé no responde a órdenes sencillas ni reacciona frente a preguntas simples.
  • No reconoce su nombre, de manera que no se gira al llamarle o viene al estar en otra habitación.
  • No llama a animales cotidianos señalándolos o a sus muñecos por su nombre.
  • No disfruta ni muebe el cuerpo ni manos con la música si no nos ve bailar con él.
  • No presta atención cuando le leemos un cuento ni conseguimos que relacione señalando los personajes con los dibujos del cuento.
  • No sabe identificar las partes del cuerpo mientras jugamos con él a buscar "nariz", "boca", "pies",... 

De 2 a 3 años (24 a 36 meses)

Signos de deficiencia auditiva de 2 a 3 años

  • No comprende órdenes sencillas sin apoyo de gestos, por ejemplo: "dame el libro".
  • Tiene un vocabulario muy limitado que no llega a las 150 palabras.
  • No consigue hacer frases sencillas de dos palabras: "más agua", "no está", "¿guau dónde?",...
  • No utiliza los pronombre "mío", "tuyo", "tú".
  • Su pronunciación es muy poco definida, de manera que dificulta la comprensión a adultos que no se relacionan con él diariamente.

De 3 a 5 años

Signos de deficiencia auditiva de 3 a 5 años

  • No repite frases ni define los colores de objetos sin apoyo visual por parte de alguien.
  • No cuenta una serie de números sencillos, por ejemplo del 1 al 10.
  • No mantiene una breve conversación sin un contacto visual continuo.
  • No usa el habla como principal herramienta para expresar sus deseos, emociones o realizar preguntas.
  • Todos los sonido del habla deben ser claros y comprensibles alrededor de los 4 años.

Pruebas de diagnóstico de hipoacusia en bebés

La prueba de detección precoz de la pérdida auditiva o hipoacusia es totalmente indolora y se realiza a todos los bebés recién nacidos antes de recibir el alta en el hospital. Según el centro hospitalario, el cribado auditivo universal puede ser mediante: Otoemisiones Evocadas Transitorias (OEAT) o Potenciales Evocados Auditivos Automáticos.

Las dos pruebas son válidas para el cribado y se deben confirmar después con técnicas más precisas como los potenciales de tipo clínico y las audiometrías.

  • Otoemisiones Evocadas Transitorias (OEAT)
    Se coloca una pequeña sonda en el oído del bebé que emite un sonido. Esta sonda recoge la respuesta de la cóclea. Es una prueba muy rápida y eficaz.

  • Potenciales Evocados Auditivos Automáticos (PEATCa)
    Consiste en colocar unos electrodos en la cabeza del bebé que recogen la respuesta de las vías nerviosas auditivas cuando se le emite un sonido al pequeño, en frecuencias agudas (2-4 kHz) solamente. Realizar esta prueba requiere más tiempo pero no es demasiado compleja.

  • Potenciales de tipo clínico y Audiometrías
    Estas últimas son la técnica de confirmación obligatoria ante cualquier sospecha y previa a cualquier tratamiento. Consisten en emitir unos sonidos a diferentes intensidades y frecuencias y observar si el niño reacciona. Pueden empezar a ser útiles a partir de los 8-12 meses con las de tipo conductual y, a partir de los cuatro o cinco años se realizan ya las convencionales

Cribado auditivo Con Potenciales evocados de tronco cerebral

Ver vídeo: Cribado auditivo Con Potenciales evocados de tronco cerebral

Valoración auditiva Con otoemisiones acústicas

Ver vídeo: Valoración auditiva Con otoemisiones acústicas

¿Cuáles son los resultados de la prueba?

Si el resultado de la prueba de audición es normal, quiere decir que el niño oye bien en ese momento. La pérdida auditiva permanente infantil está presente al nacer casi siempre, pero algunas se desarrollan más tarde. Por ello, los padres deberán estar vigilantes ante cualquier signo de sospecha de dificultades auditivas aunque su hijo haya pasado la prueba al nacimiento.

Si el resultado no es normal, no quiere decir que el niño tenga sordera, sólo indica que deberá ser remitido a un especialista en otorrinolaringología para realizarle un estudio más detallado que confirme o descarte si hay algún problema. La prueba que se hace en la maternidad no permite hacer un diagnóstico definitivo. Sólo una pequeña parte de los niños que no pasan el cribado inicial tienen realmente pérdida auditiva.

En los casos de mayor riesgo de desarrollar con el tiempo una hipoacusia, como los que se han señalado anteriormente, también es conveniente que los niños sean controlados por un especialista en otorrinolaringología, aunque la prueba inicial haya sido normal.

Aunque la prueba inicial al nacer haya obtenido resultados óptimos es deseable que a los tres meses de vida se conozcan los resultados definitivos que permitan confirmar o descartar la existencia de una alteración auditiva.

 

Tratamientos y soluciones auditivas

Si después de acudir al especialista se confirma un defecto de audición, es importante iniciar el tratamiento cuanto antes. Lo recomendable es hacerlo antes de los seis meses para facilitar el mayor desarrollo del lenguaje posible y evitar limitaciones de comunicación y socialización.

Las posibilidades de tratamiento incluyen:

  • Audífonos: estos aparatos facilitan la audición al amplificar y estimular la sonoridad, favoreciendo la rehabilitación del lenguaje. Se pueden colocar a partir del diagnóstico, que debe efectuarse antes de los seis meses de vida.
  • Logopedia: será necesaria durante un largo periodo, en especial, en los primeros años de vida del pequeño.
  • Implante coclear: se aplicará a niños que, tras un periodo de adaptación protésica y rehabilitación adecuada de unos seis meses, no obtengan beneficios.

Audífonos pediátricos

Si tu hijo sufre pérdida de audición y va a utilizar audífonos, debes asegurarte de que estas ayudas auditivas compensen sus necesidades.

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