Claves para comprender las necesidades emocionales de los niños

El desarrollo intelectual y físico de nuestros hijos es importante, pero su desarrollo emocional y social lo es en la misma medida. Nuestros niños necesitan cubrir sus necesidades emocionales, tener estabilidad emocional para sentirse felices y seguros, por ello, es imprescindible que los padres aprendamos a comprender los requerimientos emocionales de nuestros hijos.

Deben cubrir sus necesidades emocionales para aprender. Es vital comprender que la seguridad emocional de un niño pequeño es un requisito previo para cualquier aprendizaje adicional. Sintiéndose seguro emocionalmente, será capaz de lograr grandes cosas.

 

Seguridad y protección

 

Nuestros niños necesitan sentirse seguros y protegidos para prosperar y desarrollarse emocionalmente. Los bebés dependen completamente de sus padres, pero necesitan poder explorar sus alrededores para aprender.

 

Cuando nuestros niños se sienten amados y seguros, encuentran el coraje de comenzar a descubrir el mundo; así es como crecen y aprenden.

 

Proteger a nuestros hijos cuando sientan miedo, temor, rabia o tristeza es nuestra función y debemos estar ahí para cuando se sientan emocionalmente inseguros.

 

Las rutinas ayudan a fortalecer la sensación de seguridad. Los pequeños que tienen rutinas diarias se sienten más seguros porque sus días son predecibles. Les resulta reconfortante saber qué esperar en un día. Sus rutinas para dormir, comer, bañarse, hacer los deberes y otras actividades le dan a su jornada una estructura y les evita le incertidumbre.

Si no hubiera previsibilidad sentirían que el hogar no es un refugio seguro.

 

Los niños que siguen rutinas en casa también se acomodan mucho más fácilmente en las rutinas escolares y en sus quehaceres diarios.

 

Amor y sintonía emocional.

 

El amor incondicional y un fuerte vínculo con los padres son absolutamente vitales para una buena base en la vida. Los niños necesitan muchos abrazos y besos, y también necesitan que se les diga que son amados. Es imprescindible que estemos en sintonía emocional con nuestros hijos, es decir, que atendamos, legitimemos y conectemos con las emociones que están experimentando. Esto les da seguridad emocional.

 

 

Disciplina, límites y consistencia

 

Todos los niños necesitan disciplina para aprender sobre comportamientos y normas socialmente aceptables; necesitan aprender a vivir respetuosamente en sociedad y en entornos familiares.

Cuanto más aprenden sobre el mundo de manera apropiada, mejor será su sentido de confianza y motivación. También esto les ayudará a formar mejores amistades y relaciones que pueden llegar a ser duraderas.

 

La disciplina debe ser justa y consistente para que los hijos siempre sepan qué se espera de ellos y cuáles son sus límites. No es recomendable abusar de la severidad ni inculcar el respecto bajo estándares de miedo, porque ello perjudica su confianza en ellos mismos y les aporta inseguridad.

 

 

Libertad para ser ellos mismos.

 

Para alcanzar su máximo potencial, se debe permitir que los niños sean ellos mismos. Necesitan un ambiente relajado y seguro dentro del cual puedan desarrollar sus propios talentos, intereses y aptitudes, y convertirse en personas por derecho propio, que buscan su camino.

 

 

Aceptación, reconocimiento y aprobación.

 

Cuando los niños reciben amor incondicional y se sienten aceptados tal cual son, esto aumenta la confianza en sí mismos, que es el mejor regalo que se le puede dar a un niño para su viaje hasta la etapa adulta. La aceptación y la aprobación nunca deben ser condicionales.

Como padres y madres, debemos aprender a alabar a nuestros hijos de manera constructiva y reconocer sus esfuerzos. Esto les ayudará a motivarse y a crecer, además de estimular su aprendizaje.

 

Recordemos: Nuestros hijos necesitan buenas palabras para sentirse aceptados y capaces de conseguir sus sueños.

 

Importancia de desarrollar habilidades emocionales en los niños.

 

Los niños que tienen habilidades emocionales bien desarrolladas suelen mostrar o tener:

  • Mejor salud.
  • Menos estrés.
  • Mejores relaciones con amigos.
  • Mejor comportamiento en la escuela y en casa.
  • Más confianza en sí mismo y autoaceptación.
  • Menos influencia de la presión de grupo.
  • Mejores resultados escolares.
  • Más motivación.
  • Mejor capacidad de comunicación y de toma de decisiones.

 

 

Hitos en el desarrollo emocional del niño.

 

No todas las necesidades emocionales de nuestros niños son iguales a lo largo de su infancia. Algunas son más relevantes en ciertas edades que en otras. Estos son algunos de los hitos emocionales y sociales típicos que los niños alcanzan en diferentes edades:

Cuando son bebés, de entre 3 a 18 meses:

  • Comienza a sonreír entre las 4 y 8 semanas.
  • Le gusta pasar tiempo con sus cuidadores principales.
  • No quiere estar solo.
  • Responde con la mirada cuando le hablas.
  • Reconoce a algunas personas y muestra emociones al verlas.
  • Comienza a aburrirse cuando está solo.
  • Puede reír a carcajadas.
  • Le da curiosidad el espejo, pero no reconoce su reflejo.
  • Puede sonreír con quien tiene un vínculo emocional.
  • Le gusta escuchar las voces conocidas.
  • Acaricia o tira del pelo a quien le abraza.
  • Le gustan algunas personas más que otras.
  • Empieza a experimentar el miedo a lugares o personas que no conoce.
  • Muestra su felicidad o frustración.
  • Le gustan otros niños, pero aún no puede jugar con ellos.
  • Puede mostrar celos.
  • Empieza a imitar a los demás cuando llega a los 18 meses.

 

De los 2 años a los 6 años de edad.

  • Le gusta jugar con otros, pero no comparte juguetes.
  • Llama la atención a través de su comportamiento. (puede pegar o morder para conseguir reacciones de otros)
  • Ejerce su voluntad; empiezan las rabietas.
  • Está en plena transición de bebé a niño.
  • A partir de los 3 años, suele ser egocéntrico y ve las cosas desde su perspectiva. Empieza la etapa del “mío”.
  • Se vuelve impaciente.
  • Responde a las emociones de sus cuidadores.
  • Puede hacer pequeñas tareas en casa.
  • Es posesivo con sus cosas.
  • Es capaz de mostrar cierta empatía.
  • Puede tener amigos imaginarios y ya selecciona a sus amigos.
  • A partir de los 4 años, distingue entre sí mismo y los demás.
  • Confunde la realidad con la fantasía y a la inversa.
  • Aparece el ser competitivo.
  • Tiene habilidades sociales básicas.
  • A partir de los 5 o 6 años, sus amistades se vuelven estables y la aprobación de estas es importante para ellos.
  • Le gusta dominar.
  • Trata de hacer sugerencias y aprende el valor del compromiso y la negociación.
  • Aprende sobre las consecuencias de sus acciones, pero le cuesta aceptar la responsabilidad sobre ellas.

 

Es importante señalar que cada niño madura de manera emocional a su ritmo. Algunos muestran indicios antes que otros de cierta madurez emocional y no por ello debemos juzgarles o censurarles. Aceptemos, como padres y madres, cómo sienten nuestros niños y guiémosles en el proceso de su desarrollo emocional.

 

Aprender a comprender las necesidades emocionales de nuestros hijos es vital para su óptimo desarrollo y propicia conversión a un adulto completo y fuerte. Comprendiendo sus necesidades emocionales, será mucho más sencillo poder atenderlos emocionalmente de forma positiva y que nuestros niños crezcan a nivel interno y externo llenos de amor.

 

 

Más enlaces de interés:

“Educar en emociones a nuestros niños” – GAES Junior

“Estimulación emocional del bebé” – GAES Junior

 

Fuentes:

eresmama.com

elpais.com

 

 


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