Cuidado del Oído de los Niños en Vacaciones

El momento de las vacaciones, bien sean veraniegas o simplemente puntuales, facilitan las actividades al aire libre, en piscinas y zonas húmedas, sometiendo la audición de nuestros peques a un riesgo muchas veces innecesario. Debemos cuidar el oído de nuestros niños en cualquier momento del año.

Es importante saber que nuestros niños poseen un sistema auditivo más sensible que el de los adultos, es por ello que debemos extremar las precauciones cuando nos hallamos especialmente en contacto con el agua.

Antes que curar, es mejor prevenir, es por ello que os detallamos algunas cuestiones a tener en cuenta para cuando os vayáis de vacaciones este verano o en cualquier estación y situación.

 

Ante la humedad y el agua:

  • Chapuzones en piscinas y playas: siempre con tapones o moldes para el agua hechos a medida. Una manera eficaz de proteger el conducto auditivo de posibles gérmenes y así evitar la excesiva humedad en los oídos de nuestros niños.
  • Oídos siempre secos: independientemente de si se utilizan o no tapones, es fundamental secar bien los oídos del niño tras el baño, sobre todo si acostumbra a bucear, ya que este sencillo gesto puede prevenir otitis y diversas infecciones ocasionadas por la humedad.
  • Chapuzones en agua limpia para evitar gérmenes y bacterias que puedan entrar en el conducto auditivo y ocasiones infecciones.
  • No zambullirse de golpe: ya que facilita la entrada de agua de manera súbita al oído, y esto puede ocasionar problemas, ya no sólo por la humedad, sino por la presión ejercida en el tímpano.

 

Ante sonidos y ruidos:

  • Nada de ruidos fuertes: el daño por ruido es una de las causas de sordera infantil dado que el daño auditivo puede ser acumulativo, así pues, es importante proteger los oídos de los niños para evitar problemas inmediatos o futuros. En caso de exponer al niño a ruidos fuertes, existen protectores especiales que amortiguan la presión sobre el tímpano a la vez que nos permite mantener la atención de la música y otras personas.
  • Escuchar música a un volumen aceptable. Por la misma razón anterior, es importante no descuidar la intensidad del ruido o sonido a los que nuestros pequeños pueden verse sometidos durante el periodo vacacional.

 

 Ante el aire y la temperatura:

  • Evitar las corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura. Las corrientes de aire caliente a frío pueden incidir sobre el rostro y oídos provocando molestias, incluso resfriados ya que debilitan el sistema inmunológico. Una temperatura baja también puede ocasionar molestias en los oídos.
  • Nunca exponer al niño a una corriente de aire directa: esto puede dañar el tímpano, así como el canal auditivo.
  • Evitar la resequedad de las vías respiratorias: colocando recipientes con agua para evitar la sequedad ambiental y regular la humedad del entorno.
  • Evitar aires acondicionados: los filtros de aire acondicionado suelen llevar consigo gérmenes y bacterias que pueden producir infecciones. Además de ello, contribuye a debilitar el sistema inmunológico debido a los cambios de temperatura y, además, reseca el ambiente.
  • Cubrir los oídos ante bajas temperaturas: en nuestros bebés, es importante cubrir los oídos de nuestros peques con capuchas u orejeras que les protejan del viento frío.
  • Nada de humo en la estancia: el humo del tabaco afecta la audición de nuestros niños, ya que puede ocasionar infecciones respiratorias que se deriven en otitis y perjudica su organismo en términos generales.

 

 Otras consideraciones generales:

  • Cambios de presión: la presión típica de los trayectos en avión, subidas o bajadas por carreteras de montañas, o la presión al zambullirse, son situaciones que pueden poner en riesgo su audición, en especial, en caso de padecer alguna infección previa. Es bastante molesto para el peque y aunque no suele tener consecuencias a largo plazo, sí es importante evitar, en la medida de lo posible, que nuestro pequeño se someta a cambios de presión especialmente bruscos.
  • Buena higiene: nuestros niños tienden a tocarlo todo y luego llevarse las manos a la cara o tocarse los oídos. Esto facilita la entrada de bacterias y virus en su conducto auditivo y puede ser motivo de infección y daños en su audición. Haced que vuestro peque se lave las manos con asiduidad y corregid el acto de que se lleve la mano a cualquier mucosa.
  • Alejar a los niños de enfermos: mientras más alejados de personas enfermas, más prevendremos cualquier posible afección que termine derivando en una infección auditiva u otitis.
  • No introducir ningún objeto en el oído: Cualquier objeto puede perjudicar gravemente su conducto auditivo y ocasionarle sordera permanente o alguna infección que favorezca la pérdida auditiva.

 

Las vacaciones están para disfrutar y aprovechar a descansar y coger fuerzas para la vuelta a la rutina, pero es vital no descuidar la salud auditiva de nuestros niños, en especial, cuando estos son pequeñitos dado que su audición es especialmente más sensible.

Seguir estos consejos ayudará a que la salud auditiva de nuestros niños se mantenga protegida ante cualquier plan que tengamos en mente.

Sin embargo, si pese a seguir estas recomendaciones, vuestro hijo o hija da muestras de dolor o molestia, hormigueo o inflamación, es importante consultad de inmediato al pediatra de vuestro pequeño y así salir de dudas.

¡Siempre prevención antes que cura!

 

 

Fuentes y enlaces de interés:

Gaes.es

cuidateplus.marca.com

Seorl.net

 


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GAES Junior

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